2011-03-12

Desde Japón

Relato de ayer (2011-03-11) de Juan Manuel García Ruiz, cristalógrafo y geólogo español atrapado en Sendai donde llevaba unas semanas investigando. El texto fue enviado desde un movil ayer (día del terremoto principal de magnitud 8.9) y no está corregido. La foto la tomó el autor hoy sábado 12 al regresar la electricidad a su casa, para celebrar la victoria sobre la naturaleza:
Recientemente hemos asistido a una serie de terribles catástrofes naturales: Haiti, Chile, Nueva Zelands, Australia, China, los nuevos chamanes de la izquierda clamaron que era una clara respuesta de la Tierra a nuestro maltrato. También obra de extraterrestres o sofisticadas operaciones militares. Pero no. No hay dioses ni demonios que expliquen esos desastres. Asisto en persona a uno de ellos, aquí en el centro de Sendai, Japon. Esto se llama Geologia.
Estoy en un refugio improvisado en una escuela en el barrio de Omahi, en puro centro de la ciudad. Hace algo mas de cuatro horas estaba en mi despacho de Profesir Invitado en la Unicersidad de Tohoku. Todo estaba en orden después del susto de hace un par de Dias en que la tierra tembló, nos levanto de la silla, pero nº nos saco a la calle. "Es fuerte pero esta lejos. No es el que esperamos" dijo mi colega el Profesor Katsuo Tsukamoto mientras la Faculta se movía como un tiovivo. Hoy si. Hoy el centro del seísmo estaba a diez kilometros de profundidad y casi en la vertical de la ciudad. Según pronto supimos 7,9 de intensidad. Y se noto. Me duo tiempo a pensar que debia desenchufar la tetera, los irdenadores, la lampara. Poco mas. Me uno a los que ya corrían hacia la escalera de seguridad. Pille un casco de los que vi en el camino y baje a trompicones. Cuando llegue abajo la tierra seguía temblando . Me fui hacia un claro con muro ardía altura al que me agarre. Traté de alejarme del muro para sentirlo mejor, para sentirlo mas. Pero no me supr mantener en pie, tuve miedo y volví al muro. Y la tierra seguís temblsndo. Mire al edificio que acababa de abandonar y que con su estructura antisismica mantenía el tipo ante semejantes ataque, pues l tierra seguía temblando. Mas de dos largos minutos, lo que tardara en leer este parrafo. Ya con las piernas temblando me uni a un grupo que empezaba a formarse en el jardin anexo. No hubo gritos. No hubo histeria, tanto que comente si estaban acostumbrados pero un colega comento inmediatamente que había sido el mayor de su vida. Todo se organizo inmediatamente. Alguien tomo el mando. con un altavoz empezó a dar ordenes que yo no entendía.mi anfitrión estaba de viaje en Tokyo, pero mis estudiantes que sabían ingles me tuvieron informado. Después de que un piquete comprobara los destrozos, pudimos subir de seis en seis comenzando desde el pido superior a recoges nuestros abrigos pues empezo una fuerte nevaba. Comenzó a llegar información sobre el seísmo. Todo el mundo tenía en mente Kobe y estaban preocupados por sus familias y sus casas, pero increíblemente la ciudad nº parecía estar dañada, solo algunos incendios. El frío arreciaba y alguien ordeno cobijarnos a la entrada de in efugio que parecía menos dañado. Allí, mis alumnos empezaron a sacar cajas de víveres, agua, galletas y una lata de sardinas que guardo ahora por si hace falta mañana. ?de donde habéis sacado eso? "llevábamos diez anos esperandolo, Profesor; esta todo previsto". Todo organizado y además por gente que estaba entrenada para autoorganizarse. Entendí entonces que esta ciudad se había preparado para combatir a este mostruo que esperaban pacientemente. Y lo había hecho cons mejores armas que tenemos: con ciencia y Tecnologia.
No podíamos quedarnos en la universidad. Bajamos desde la Colina andando porque el trafico estaba colspsado. Una pareja de estudiantes se ofrecieron a acompanarme para comprobar los destrozos en micasa y llevarle a un refugio. Cuando me entere que nº quedaba en el camino decla suya proteste pero me dijeron que habían pasado un ano en Belgica, sabían lo que es nº entender el idioma local y no me podían dejar solos. Seguimos camina do bajo la nieve y cuando al cruzar el puente sobre el rio, atisbamos la ciudad, nº pude contener la alegría de ver a la ciudad en pie, sus casas enteras, sus rascacielos enhiestos, con algún rasguño, pero victoriosa. En la cara de los estudiamtes note el orgullo de la victoria. Habían ganado. El camino a mi csa fue una continua lección de comportamiento y al despedirse me dijeron "ya sabe profesor: esta noche lo importante es pensar que estos vivos y que tenemos la obligación de seguir vivos.
Aquí, en el refugio no tengo noticias de la gravedad de los daños, aunque me imagino que el tsuami posterior ha debido ser tremendo. La tierra sigue -cinco horas despues- enviando violentas replicas que nos mantiene en vilo pero con la esperanza de salir de esta. Aunque a veces huela a azufre, no son diablos ni dioses quienes las.envían, ni son ejrcicios con bombas nucleares ni es la tierra enfurecida con la humanidad. Esto se llama geología, es ciencia y es tecnologia, y lo sabe un pueblo que quizas acaba de ganar una batalla historica.
PD.: segunda parte de este relato: