2012-07-19

Porqué sin ciencia no habrá economía



Al parecer, en España se podrían cerrar pronto centros de investigación, con toda su plantilla. Lo que ya es una realidad es que el CSIC acaba de anunciar la suspensión del pago de costes de proyecto debido al retraso en los ingresos que recibe del estado (otro artículo aquí). Eso significa que se para la investigación en los 136 centros del CSIC. No podemos pagar la publicación de un artículo, ni asistir a congresos, ni pagar gasolina para estudios de campo, ni comprar un reactivo para un experimento, a menos que lo pague el investigador de su bolsillo (y sucede, creedme). Esta situación endurece la tendencia que dura ya tres años.

¿Cómo va esto a hipotecar la economía de la próxima generación? Se ha explicado muchas veces, pero voy a poner otro breve ejemplo semi-ficticio:
Lucas es investigador en geofísica y estudia la estructura de la corteza terrestre de la Península Ibérica. Su equipo de trabajo cuesta mucho menos de mantener que una oficina de CatalunyaCaixa. Pero como los servicios que presta no parecen tan importantes, el Estado reduce su salario en un 25% y elimina su presupuesto para investigación, para que CatalunyaCaixa pueda seguir teniendo un cajero en cada esquina. 5 años más tarde: Lucía, jefe de proyecto en Repsol, se interesa por la viabilidad de explotar un recurso minero en el Cantábrico, pero para evaluarlo necesita tener un buen asesoramiento sobre la geología profunda de la zona. Lucía recurre a Lucas, su compañero de facultad, que como buen parásito no sabe nada de minería ni de buscar una rentabilidad inmediata a sus conocimientos, pero que sí sabe justo lo que necesita Lucía. Bueno, sabía: Como lleva 5 años de recortes, apenas ha acudido a congresos internacionales ni ha podido aplicar nuevas técnicas al estudio de la zona, con lo cual está desfasado y no ha publicado artículos relevantes. Lucía y Repsol acaban dándose cuenta de ésto así que recurren a otros investigadores del norte de Europa que sí han investigado sobre la corteza terrestre en el Cantábrico. Pero para entonces ya es demasiado tarde también para Repsol porque otra compañía minera (también del norte de Europa) ha tenido la misma idea, ha contado con un entorno científico más competitivo, ha visto la viabilidad del proyecto y ha comprado la licencia de explotación de la zona. Otros 10 años más tarde la compañía norte-europea explota los recursos españoles y con los beneficios crea puestos de trabajo de alta calidad en su país. 
Financiar ciencia es una forma inteligente de especular: En lugar de especular con la evolución del precio del ladrillo a 2 años, o con la capacidad de devolver los préstamos dentro de 10, al invertir en ciencia la sociedad especula con su capacidad de desarrollar nuevas tecnologías dentro de 15-30 años [link1, link2]. El problema en ciencia e innovación es igual que el de la prima de riesgo de la deuda española: los periodos electorales son demasiado cortos como para pensar en plazos tan largos. La solución pasa por conseguir que la clase política y los que sobre ella influyen entiendan que el resultado de no invertir en I+D será igual que el no pagar la deuda.

Ése es el mensaje que no ha calado en este país anclado en el modelo "Las Vegas". La salvación, nos dicen, está en fomentar los puticlubs y la ludopatía, meterse a camarero o emigrar. El problema es que los investigadores somos parte interesada y por tanto no deberíamos ser nosotros quienes lo expliquemos. Lo realmente desesperante es que quienes deberían entenderlo y reivindicarlo son otros sectores de la sociedad que callan. Si hubiera estado claro hace 10 años, ahora no estaríamos así y además tendríamos las costas menos enladrilladas.

En EE.UU., Gran Bretaña, Japón, se ha aumentado la inversión en ciencia a pesar de que también atraviesan graves crisis y también tienen periodos electorales de 4 años. ¿No hay dinero en España? Con el rescate de la banca, España podría haber sido el primer país en enviar un humano a Marte (por favor, si usted piensa que explorar Marte es ciencia inútil lea esto, y si cree que que no genera más beneficios que gastos, lea ésto). Entretanto, se reducen salarios y presupuesto para ciencia en un 25 %. Y quedan en el olvido los tiempos en los que se habló de ahorrar simplificando las administraciones, comarcas, provincias, senado... El debate político sigue anclado en los mismos intangibles del siglo XIX... Y seguimos, con siglos de retraso, sin quitarnos el yugo presupuestario de la Iglesia Católica. 'Que inventen ellos'.